Asombroso parecido Un padre de familia volvía del trabajo cuando sonó su teléfono; era su jefe. Respondió rápidamente, descuidando la vista del camino. Su interlocutor le pidió que regresara rápidamente a la oficina y su tono de voz le indicaba que había sucedido algo grave. Era una noche lluviosa, el frío empañaba el parabrisas y el estrés consumía a este hombre con el pasar de los segundos. Su hijo jugaba en el asiento trasero y sus risas lo desconcentraban. Un sentimiento de furia se apoderó de él. Influenciado por el odio que sentía hacia su jefe y la ansiedad que le producían las risas de su hijo, el hombre tomó a gran velocidad una curva cerrada. El ruido de un fuerte golpe puso fin a las risas infantiles y nubló completamente su visión. Al despertar, vio la expresión de horror en el rostro de su hijo, ya inerte en el asiento. El hombre se sumió en una profunda depresión. Se sentía culpable de la muerte de su único hijo, siendo esta el detonante del divorcio. Solo, triste y ...
Aquí reflexiono sobre lo que somos entre cielo y tierra: amores que se desbordan, duelos, culpas, deseos y fe, buscando sentido en cada verso y cuento.