Argentina
Nunca he tenido buena fortuna,
ni tampoco suerte en el amor.
Difícil que el tiempo nos reúna,
extraño de tus ojos el color.
Aún resuena el eco de tu voz,
como un susurro que nunca muere.
Del sur olvidé todo, salvo a vos,
aunque lejos mi corazón te quiere.
Recuerdo los anillos en tus manos
y tú acento de Argentina.
Amor prohibido, soy humano.
En mis noches fuiste dopamina.
Gracias por en mi vida aparecer,
hoy sé que viniste para quedarte
Sueño un día verte amanecer,
va a ser difícil olvidarte.
Bestia
Mi corazón fue encarcelado
por la bestia que me ha cazado
Hablo de ti, me has poseído,
por tú culpa nadie me ha querido.
De ti imagino el sentir y el latido,
sin rostro fijo, mil caras has tenido.
Eres melodía de anhelos perdidos,
un espejo de sueños jamás compartidos.
En la tumba, el amor enterrado
muchas mujeres son ya del pasado.
Hoy por tú culpa me encuentro solo.
La boca sangrienta, las garras del lobo.
Llevo contigo un tiempo infinito,
borrarte sería un dolor inaudito.
Eres parte de mí, un eco constante.
Bestia, te has convertido en amante.
Si mujer se acerca rechazas,
todas para ti son amenaza.
Desgarras mi inconsciente en ruinas,
ninguna es suficiente, ninguna es divina.
Nadie lo sabe
Ella despedazó mi corazón
Pero nadie en el mundo lo sabe
Para estar juntos ya no hay razón
Pero no queremos que se acabe.
Aunque lo intentáramos con fervor,
Nunca podríamos separarnos,
Nuestra unión es un ferviente ardor,
Es tarde, no podemos distanciarnos.
Ella en mí plantó algo muy bueno
pero realmente no lo sabe.
El néctar se pierde en el veneno
y arruina lo puro del jarabe.
Aceptamos este cruel destino,
Sin esperanza de escapar,
Aunque el dolor sea divino,
nos es muy fácil de aceptar.
¿Busco mi felicidad o solo busco un halago?
Aún no sé realmente lo que quiero
A veces dulce miel, a veces hojalata acero.
No sé si ser sensible o fuerte
No sé si lo merezco o fue simple suerte.
A veces me sobreviene un llanto catarata
A veces insensible como un hombre de hojalata.
Un impostor en mi propia piel,
Un corazón dividido entre cielo y hiel.
A veces el mundo es un abrazo traicionero,
A veces soy yo, mi propio carcelero.
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