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Poemario Aurora

 Poemario Aurora

Rostro

¿Qué es aquello que llamamos rostro?
Es un bello centro de expresión,
un teatro de gestos y de asombro
que al espejo causa confusión.

Se la pasan todos los espejos
reflejando a un desconocido;
de ser el correcto está muy lejos:
ese es compañero del olvido.

El rostro engaña con su apariencia,
condenado está por la vanidad.
Pero la verdadera existencia
Es inmune a la reflectividad.

No somos la curva de una ceja
ni el contorno de la perfección;
el corazón no se refleja
en esta simple tercera dimensión.


La playa

Soñé que en la palma de mi mano
existía una hermosa playa,
una nunca vista por humano,
de colores pastel de guacamaya.

Disfrutaba sin reglas ni confines,
sin ataduras ni compromisos;
me internaba en los jardines
de aquella playa paraíso.

Ahí el aire era poema,
y toda la vida era memoria;
mis pies descalzos en la arena
con cada paso hacían historia.

Todo el cielo era de fuego,
y nuestro mar, cristalino;
todos educados como el griego,
afortunados como Aladino.

Volver a aquella playa quiero,
donde olvidé lo que es sufrir.
Si en mi mano no está el cielo,
¿qué me deparará el porvenir?


Los cuadros de Picasso

El buen Picasso pintó muchas obras,
algunas coloridas, otras grises.
Nublados cuadros pintó en zozobras,
y otros cuadros los pintó felices.

Guernica, bello cuadro de Picasso,
pintado entre mayo y junio.
En España surgió el bombazo,
inspirado está en el infortunio.

El viejo guitarrista ciego cuenta
la tristeza de los pobres mendigos;
el mundo entero los rechaza y enfrenta,
y pocos pueden llamarse sus amigos.

Don Quijote creyó ver gigantes,
molinos que giraban en la sierra.
Sancho exclamó: “¡Señor, no son mutantes!”,
y él los atacó creyendo ir a guerra.

No piensen que más obras no conozco,
pero extenderme no deseo.
La grandeza del pintor reconozco,
pero se defiende en los museos.


Tierra querida

Italia me envuelve en sus brazos,

rodeado me encuentro de historia.

Al pasar las lunas y avanzar mis pasos

más reconozco del país su gloria.


Los rostros de mármol en cada esquina,

adornan de la bella Italia sus calles.

Me cuentan historias de gloria divina,

Medici y Borgia cantan sus valles.


Entre las dolomitas, Val di Funes brilla,

eco del linaje en dulce murmullo.

Pequeño rincón con su dulce capilla,

Solo del cielo se escucha el arrullo.


Sus casas susurran la calma del viento,

mi apellido retumba en su pecho.

Es mío este valle en su aislamiento,

de partes de Italia estoy hecho.


En el Coliseo peleó el gladiador, 

su corazón escuché yo latir.

Marco Aurelio, el gran emperador

parece en sus muros aún persistir.


Venecia fue para mi la reina del agua.

Me encuentro en sus calles de espejo.

En góndolas negras navega mi alma,

el pasado quedó ya muy lejos.


El Vaticano es un himno a la cultura,

seguro estoy que es obra de Dios.

La belleza de su arquitectura

es delicada y a la vez feroz.


La Sixtina es sublime y eterna,

un cosmos pintado por manos divinas.

Cruzamos con Dios miradas fraternas,

vi de los cielos abrir sus cortinas.


Panteón de Roma, el guardían de lo eterno.

La tumba de Rafael reposa callada.

Su genio inmortal en el mármol interno,

por millones de fieles es admirada.


Neptuno, señor de los vastos mares,

lo muestra la noble Fontana di Trevi. 

Hermosa, no hay muchos iguales lugares,

donde el alma se pierde y el corazón bebe.


En cada rincón, el pasado palpita,

susurros de Dante, de siglos dorados.

Florencia, ciudad con riqueza infinita,

su escencia en mi pecho ha grabado.


La torre de Pisa, un gigante inclinado,

se alza desafiando a la tierra y su ley. 

Allí Galileo, un hombre letrado

cambió las creencias del mundo y la fe.


Milán, tesoro de moda y belleza,

el Duomo al cielo eleva mi mirada.

Estatuas labradas con gran sutileza

y en lo más alto, la Virgen sagrada.


Viajé a Turín para ver tu rostro Señor,

el manto sagrado es impresionante.

Gracias por tu sacrificio de amor,

un honor contemplar tu semblante.


Miguel Ángel, dueño de toda grandeza,

esculpe mi alma en mármol sagrado.

Tener que partir enserio me pesa,

mi llanto es de hielo y mi grito callado.


Prometo volver a esta tierra querida,

y en ella dar mis ultimos pasos.

Mi tumba en Italia será construida,

aquí moriré entre risas y abrazos.

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