Leona En un refugio cálido, de mar y viento, donde se guardan sueños sin medida, Me encuentro yo, un león hambriento y tú leona, eres la comida. Fuiste un destello claro entre las sombras, la chispa que encendió mis madrugadas. Tu voz, es el rugido que me nombra mi cárcel sigue siendo tu mirada. En mi mente siempre estás presente, como un recuerdo cálido y tan vivo, tú eres la llama intermitente que despierta mis deseos primitivos. El león en la noche es cuando caza mi cuerpo feroz busca tu piel, la luna observa en la terraza como nuestro amor se vuelve miel. En nuestra cueva el amor florece y el sol se oculta en la sabana, dos fieras que en fuego se enloquecen, rozando sus pieles en la cama. Al despertar, el sol nos acaricia. Mi melena te sirvió de almohada, tu piel a mi paladar una delicia Ya de apareamiento es temporada. Delicada Pensé que no te volvería a ver pero Dios ...
Aquí reflexiono sobre lo que somos entre cielo y tierra: amores que se desbordan, duelos, culpas, deseos y fe, buscando sentido en cada verso y cuento.