Ir al contenido principal

Poemario Duelo

No me despierten


No me despierten, ya estoy dormido

Por fin encontré lo que buscaba, paz.

De descansar yo ahora soy capaz

Ya más no me encuentro afligido.


Ahora que me encuentro volando

Por y a través las nubes del cielo

Sin ningún dolor y blanco el pelo

Soy feliz, hasta estoy cantando.


No me despierten, ya veo la luna

Es brillante, redonda y muy blanca

Estoy con mi mamá en una banca

Me arrulla, con canciones de cuna.


No me despierten, otra vez soy niño

Ya me encuentro en el paraíso

Libre estoy de todo compromiso

Y siento de mi madre su cariño.


En mi corazón una gran bonanza

En mi rostro lo suave de la brisa

Les digo familia entre risas

No lloren por mí, tengan esperanza.


Ya verán que Dios nos dará la suerte

De pronto volvernos a encontrar

En la esperanza se deben centrar

Por mí no tengan miedo, sean fuertes.


Aquí me recibieron con caricias

Buenas historias y dulces miradas

Los espero, al final de su jornada

Dios es perfecto, veo su justicia.


No está muerto


Este poema es para consuelo

De quien ya no tiene compañía.

El ser querido está en el cielo

Recordando ya sus alegrías.


Solo es el vivo quien se espanta

Por ya no poder besar sus mejillas

Miedo tiene porque no se levanta

Quien yace viviendo maravillas.


A la vida ya no desafía

Ni soporta todos sus ardores

El muerto tiene a Dios de guía

Y sus ojos perciben más colores.


Hoy en el cielo alguien ha nacido

La muerte es una nueva vida

Como flor su alma ha florecido

¡Ya despertó! En la tierra dormía.


De verdad les digo no está muerto

Hoy baila y canta sobre la luna

Y aunque de tierra está cubierto

Recuerden que la vida no es una.


Hoy me hiciste falta abuelo


Hoy me hiciste falta abuelo

Hoy escuché una linda canción

y aunque trato de ignorar el duelo,

hoy lloré sólo en mi habitación.


Hoy me hiciste falta abuelo.

Vi tú película favorita

¿La puedes ver allá en el cielo?

Ojalá mi Dios te lo permita.


Hoy me hiciste falta abuelo.

Estuve por allá en tú casa.

Escuché tus pisadas en el suelo

y vi llena de café tú taza.


Hoy me hiciste falta abuelo.

Yo sé que te gustaban los poemas

¿Escriben del otro lado del velo?

¿Aún hablas de los mismos temas?


Hoy me hiciste falta abuelo.

No me gusta admitir mi tristeza

y aunque mi Dios me consuelo

confieso que tu muerte sí me pesa.


Te buscaré


El cielo parece gritar tu auscencia.

Me susurran las estrellas tu nombre.

No hay más que esperar con paciencia,

el llamado del Dios de todos los hombres.


Te veo venir en sueños y anhelos,

en un rincón celestial te imagino.

Ya a los dos nos separa el velo.

Aún te siento, ha de ser muy fino.


¿Nos reconoceremos allá arriba?

Pasado el tiempo ¿Aún me amarás?

¿Recordarás que compartimos vida?

¿Entre las nubes, no te perderás?


¿Podré yo reconocerte abuelo?

¿Sabré que eres tú vestido de blanco?

Temo no encontrarte en el cielo,

entre ángeles, querubines y santos.


Ten por seguro que te buscaré

entre los astros y los prados verdes

y aunque de mi no te recuerdes,

te haré saber que nunca te olvidé.





Comentarios

Entradas más populares de este blog

Desde que dejaste de mirarme

Desde que dejaste de mirarme Rodrigo Funes  Quizás fui solo yo quien sintió esa conexión… y tú nunca me quisiste. Pero me cuesta creerlo, después de todo lo que me contaste aquella vez. Después de cómo nos miramos. ¿Cómo olvidaste tan rápido ese almuerzo? Estábamos ahí, bajo esa luz suave, riendo como si todo fuera perfecto. Me confiaste tus secretos con voz temblorosa, y yo te prometí, con una mano en el corazón, nunca desvelarlos. ¿Me equivoqué al ser tan transparente? Pensé que te gustaría el libro, que compartir algo tan nuestro como la lectura nos haría estar más cerca. Lo recibiste con una sonrisa… pero ahora veo que solo fue cortesía. Y desde entonces, empezaste a alejarte. No sabes lo confundido que estaba. Y si te soy honesto, aún lo estoy. Solo que ahora me resigné. Intenté todo. Te hablé con ternura. Te di detalles. Te escribí un poema que ignoraste. Te llamé dos veces. Y aunque respondiste, te sentí lejana. Te hablé en persona, y me esquivaste la mirada. Como si mis ojo...

Poema El regreso

El regreso Rodrigo Funes De par en par se abre el cielo. Un brillo fulminante nos deja ciegos. Vestido de un rojo terciopelo, regresa como rey del mundo entero. Trompetas suenan llenas de alegría, galopan por el cielo los caballos. Avanza la celeste caballería, los ángeles de Dios parecen rayos. Todo ojo en la tierra lo contempla es inevitable sentir temor. La tierra entera se sacude y tiembla, regresa en gloria nuestro Salvador. Se escuchan muchas lamentaciones, pero otros hay que están felices. Dependiendo su fe son sus reacciones, del corazón resaltan los matices. "Os recompensaré según sus obras" Dice Jesús con su voz de espada. Se escuchan aullidos de zozobra, toda rodilla está doblada. El diablo es atado por el Señor, las dudas y mentiras desaparecen. “No dudéis, no temáis” dice con amor a los fieles, mientras los malos perecen. Habrá nueva tierra y nuevo cielo, como Él, hemos todos de resucitar. Se irá el dolor, el pecado y el duelo, por la eternidad lo hemos de adorar...

Poemario Aurora

  Poemario Aurora Rostro ¿Qué es aquello que llamamos rostro? Es un bello centro de expresión, un teatro de gestos y de asombro que al espejo causa confusión. Se la pasan todos los espejos reflejando a un desconocido; de ser el correcto está muy lejos: ese es compañero del olvido. El rostro engaña con su apariencia, condenado está por la vanidad. Pero la verdadera existencia Es inmune a la reflectividad. No somos la curva de una ceja ni el contorno de la perfección; el corazón no se refleja en esta simple tercera dimensión. La playa Soñé que en la palma de mi mano existía una hermosa playa, una nunca vista por humano, de colores pastel de guacamaya. Disfrutaba sin reglas ni confines, sin ataduras ni compromisos; me internaba en los jardines de aquella playa paraíso. Ahí el aire era poema, y toda la vida era memoria; mis pies descalzos en la arena con cada paso hacían historia. Todo el cielo era de fuego, y nuestro mar, cristalino; todos educados como el griego, afortunados como Ala...