Incertidumbre
Rodrigo Funes
La incertidumbre tiene un nombre en mi vida. No es un lugar, ni una circunstancia, eres tu. Es la ansiedad dulce de no saber qué piensas, qué sientes, si acaso en tus diás existe un pensamiento reservado para mí.
No me molesta esperar. Podría sentarme sobre el tiempo con paciencia infinita, viendo cómo el sol sale y se oculta incontables veces, siempre y cuando supiera que al final del camino hay un "nosotros" aguardando. Pero es esta duda la que me desarma, la que me deja despierto en noches que deberían ser tranquilas, la que me convierte en un poeta que escribe demasiado y aún tiene palabras por decir.
Admiro lo que eres, esa mezcla de fortaleza y ternura que se refleja en tus gestos. Tienes una humanidad que no muchos poseen, una forma de ver la vida que la llena de profundidad y sentido. Me he detenido a observar tus virtudes y a entender que no eres perfecta, pero tampoco lo necesito. Porque no busco un ideal inalcanzable; busco a alguien con quien caminar, con quien construir algo auténtico.
La incertidumbre es incomoda, pero me ha enseñado mucho. Me ha hecho valorar cada pequeña señal de ti, cada palabra, cada gesto, como si fueran tesoros enterrados en la arena. Me ha mostrado que la espera no es una cárcel, sino una oportunidad de demostrar cuán genuino es lo que siento.
Sé que no tengo certezas. No sé si algún día estas palabras llegarán a ti, si alguna vez podré decirte todo en persona. No quiero asustarte, por eso prefiero escribirlo. Soy conciente que el amor tiende a huir cuando se le cuelgan titulos y no quiero que huyas. Tal vez el destino sea un cómplice silencioso, tal vez mis sentimientos no sean más que el intento de un barco que nunca llegará a puerto. Pero mientras exista la posibilidad, aquí estaré, dispuesto a esperar.
Porque la incertidumbre, aunque cruel, también guarda un propósito: me recuerda cuánto vale la pena esperar por alguien que realmente importa.
Comentarios
Publicar un comentario