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Ensayo: La búsqueda constante

La búsqueda constante

Rodrigo Funes


Aquí estoy, desahogando nuevamente mis pensamientos en papel. Reflexiono sobre ese sentimiento que se alza por encima de todos, que dirige al alma y le da alas al corazón: el amor. ¿Qué mayor propósito puede tener uno que buscarlo? No hay tesoro más noble ni más glorioso.

El amor, pienso, es el milagro que hace que el mundo gire. Es capaz de revivir a los muertos de espíritu, es el fuego que enciende a los corazones apagados. Sin amor, ¿qué somos sino cuerpos sin propósito en un desierto de indiferencia? Pero con él, somos poetas, cazadores de una vida con sentido.


Y yo, confieso, me he lanzado a esta búsqueda sin final, con una fe inquebrantable que desafía cada “no” recibido, cada derrota, cada nuevo comienzo. Porque, ¿qué importa cuántas veces caiga si cada caída me acerca un paso más a la victoria? Soy como el navegante que zarpa sin mapa, guiado únicamente por la esperanza de que en algún lugar existe una isla, un lugar donde se materializan sus sueños, un lugar donde será feliz.


No tengo dudas, no las puedo tener. En este mundo que es enorme y, sin embargo, tan pequeño cuando intento enlazarlo al destino, está ella. Puede que esté en los volcanes de Guatemala, al final de la muralla China, en el frío de Rusia, o en las selvas del Congo. Poco importa el lugar; lo que importa es la certeza. Ella existe, lo sé.


Y no descansaré hasta encontrarla. Porque el amor, no se rinde. El sentimiento más poderoso del mundo no se arrodilla ante los aparentes fracasos, los conquista. El amor para mí es un propósito, es un acto de voluntad. Así que intentaré una y otra vez, enfrentaré la tempestad, cruzaré los océanos de incertidumbre, venceré al dragón y escalaré hasta la cima de la torre más alta con tal de encontrarla.


Así me prometo, aquí y ahora, que seguiré. Porque si el amor es el tesoro más grande que el mundo puede ofrecer, entonces seré su buscador más fiel, su cazador más paciente, su soñador más dulce. La búsqueda constante del amor, es un privilegio. Jamás me rendiré, porque sé que existe y cuando la encuentre, sabré que todo ha valido la pena.

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