Poemario Ausencia y recuerdo
Siembra y cosecha
Te ofrecí las caricias que siempre pediste,
un jardín completo, sembré de bellezas.
Hoy las flores, marchitas y tristes,
ahogadas están en ausencia y maleza.
Me desangré en intentos que nunca miraste,
y sembré primaveras en tu corazón frío.
Aunque no lo creas, congelar lograste,
hasta de los pétalos su dulce rocío.
¿Qué, pues, me queda si amé sin medida?
Confundí por tierra fértil tu corazón.
En el hielo las flores no tienen cabida,
el amor carece de toda razón.
Si yo fui el que amó sin frontera ni espera,
¿por qué otro cosecha lo que yo sembré?
Cortarme las venas, confieso quisiera,
y así despedirme de esta vida cruel.
¿Y quién fue mejor para darte abrigo?
Dime el nombre de aquel que te besa.
¡Ese maldito! Es cizaña en mi trigo,
verte con otro, en serio me pesa.
Espero que el hielo se convierta en río
y en tu corazón él encuentre lugar.
Espero que logre derretir el frío,
que a mí tantas noches me hizo llorar.
No lanzaré mis semillas al viento,
ni perfecto jardín dejaré de buscar.
Sé que alguien apreciará lo que siento
y otra vez mis flores volveré a sembrar.
Jardín de arte y mar
Ayer hablé con las flores del jardín,
y les conté que me encuentro solo.
Ya sé tocar la lira y el violín;
me enseñó en sueños Apolo.
Sufro por amor, igual que Romeo.
Siempre me sentí cantor y poeta.
Y aunque canto cual lo haría Orfeo,
no logro encontrar a mi Julieta.
Anoche le lloré a las estrellas,
y fue Andrómeda quien me consoló.
Entre las bugambilias de Marbella,
el mar Mediterráneo me escuchó.
Quizá, entre las olas, despierte mi sirena,
o un pescador la traiga en barco.
No pido que sea linda, solo buena:
por ella, el mar no es más que un charco.
No me duele que los años pasen;
estaré leyendo junto a las flores.
Aprendí a dormir sin que me abracen,
pero aún creo en los amores.
El minuto eterno
Pasa el tiempo indiferente
Sin detenerse a ver la vida
Pasa el tiempo velozmente
Sin saber ya lo que anida.
Hoy me encuentro sometido
A los relojes y sus normas
Ya el tiempo que he perdido
A mis memorias las adornan.
Ya el engranaje está gastado
Y arruinado irreparablemente
Ya el tiempo se ha quebrado
Y este minuto dura eternamente.
Mientras escribo se congela
Este poema con sus versos
Mientras escribo el tiempo vuela
Y este minuto es mi universo.
Soy amor
Tantas veces que he intentado
Que ya hasta perdí la cuenta,
De los girasoles que he comprado
Y los besos que puse en venta.
Tantas veces que he intentado
Que en mi pecho no queda suspiro.
Y aunque estoy decepcionado,
Soy amor, y por eso es que respiro.
Poema a una amiga
Te hablo, me miras y te escondes;
presa mis memorias en tu cabellera;
Te escribo y nunca me respondes;
En el pasado quedó la primavera.
Sin avisar, de mí te alejaste,
Sigues lejos a pesar de mis esfuerzos.
En mí, seguro lo que me contaste,
Como mi dolor en estos versos.
Dices que no es nada personal,
Pero al resto veo, le sonríes
¿Será de nuestra amistad del final?
Temo que en mí ya no confíes.
Quisiera que volvamos al comienzo,
Cuando todo era más ligero.
Hoy la historia está en suspenso,
Pase lo que pase, aún te quiero.
Flores de colores
Le llevaría flores:
blancas, amarillas, azules y rosas.
Le llevaría también rojas, para representar la pasión que en mi pecho arde.
Le llevaría lilas, para que su perfume y romántico color le recordaran por las noches que la amo.
Pez y anzuelo
Soltera estuviste alguna vez
mientras yo nadaba en la marea.
Tu cuerpo fue el anzuelo, yo fui el pez;
Dios el pescador cumpliendo su tarea.
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