Ir al contenido principal

Texto corto: Cinco mil pies de altura

Cinco mil pies de altura

Rodrigo Funes


Una vez leí que un avión alcanza los cinco mil pies de altura y pensé: quizás el simple hecho de estar en el cielo nos acerque más a Dios. ¿Será que allá arriba se encuentra la paz prometida?


Creyendo con todas mis fuerzas en esa ilusión, tomé un vuelo sin destino. Viajo ligero, llevando únicamente tus recuerdos. Quedarás atrapada entre las nubes, y yo descenderé como si nunca hubieras existido.


Ahora, lejos del suelo, puedo confirmar que sí: aquí arriba todo se siente diferente. Tan pronto como el avión despegó, sentí que lo dejaba todo atrás, porque así fue.


Pronto llegaré a un lugar sin nombre. Espero que sea frío, para que así se me congele el corazón. Cambiaré de nombre, de peinado, de vida. Empezaré de nuevo.


Volveré a ser el que era antes de ti. Volveré a ser aquel de quien alguna vez te enamoraste, y dejaré atrás al que, una vez destruido, abandonaste.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Desde que dejaste de mirarme

Desde que dejaste de mirarme Rodrigo Funes  Quizás fui solo yo quien sintió esa conexión… y tú nunca me quisiste. Pero me cuesta creerlo, después de todo lo que me contaste aquella vez. Después de cómo nos miramos. ¿Cómo olvidaste tan rápido ese almuerzo? Estábamos ahí, bajo esa luz suave, riendo como si todo fuera perfecto. Me confiaste tus secretos con voz temblorosa, y yo te prometí, con una mano en el corazón, nunca desvelarlos. ¿Me equivoqué al ser tan transparente? Pensé que te gustaría el libro, que compartir algo tan nuestro como la lectura nos haría estar más cerca. Lo recibiste con una sonrisa… pero ahora veo que solo fue cortesía. Y desde entonces, empezaste a alejarte. No sabes lo confundido que estaba. Y si te soy honesto, aún lo estoy. Solo que ahora me resigné. Intenté todo. Te hablé con ternura. Te di detalles. Te escribí un poema que ignoraste. Te llamé dos veces. Y aunque respondiste, te sentí lejana. Te hablé en persona, y me esquivaste la mirada. Como si mis ojo...

Poemario Aurora

  Poemario Aurora Rostro ¿Qué es aquello que llamamos rostro? Es un bello centro de expresión, un teatro de gestos y de asombro que al espejo causa confusión. Se la pasan todos los espejos reflejando a un desconocido; de ser el correcto está muy lejos: ese es compañero del olvido. El rostro engaña con su apariencia, condenado está por la vanidad. Pero la verdadera existencia Es inmune a la reflectividad. No somos la curva de una ceja ni el contorno de la perfección; el corazón no se refleja en esta simple tercera dimensión. La playa Soñé que en la palma de mi mano existía una hermosa playa, una nunca vista por humano, de colores pastel de guacamaya. Disfrutaba sin reglas ni confines, sin ataduras ni compromisos; me internaba en los jardines de aquella playa paraíso. Ahí el aire era poema, y toda la vida era memoria; mis pies descalzos en la arena con cada paso hacían historia. Todo el cielo era de fuego, y nuestro mar, cristalino; todos educados como el griego, afortunados como Ala...

Poemario Emoción

Aunque lejos el corazón no olvida Seducido por su infinidad, Fascinado ante la negrura, Del cosmos y su hermosura, Apreciarlo, mi necesidad. Comienzo hablando del espacio, Pero mi tema es más complejo. Les hablo del amor y del cortejo Para aquella de pelo lacio. Soy un astronauta en la vastedad, Mi misión es mi condena. Pero tu amor es la luna llena, Mi esperanza en esta inmensidad. Te entregué una carta improvisada, Como nave que pasa por Neptuno. Nuestro amor, algo inoportuno, En ella, mi alma confesada. Dejando una estela de humo, Mi pequeña nave por Saturno. Ya no me buscas más, es mi turno, La distancia, mi cruel verdugo. Pasando por el gigante rojo, A ese que llamamos Marte, Noté que he llegado a amarte, has abierto del corazón el cerrojo. Sé que mi viaje no es de tu agrado, Viajando por la galaxia debo estar. Mi travesía temo he de alargar, Me he perdido en el espacio sideral. Aquí me despido, querida, A ti ya no te volveré a ver. Te pido que mi poema no pares de leer, Porque au...